LA CONQUISTA DE FALKLANDS O MALVINAS

La humanidad ha vivido admirando conquistadores. Alejandro, Julio Cesar y Napoleón han sido próceres en sus países y modelos para quienes buscan “el botín de la conquista”.

Nadie es profeta en su tierra. El inglés John Locke tuvo que vivir en el exilio parte de su vida por luchar contra el absolutismo en su patria, pero logro que los patriotas americanos especialmente Thomas Jefferson entendiera sus propuestas y las llevara a la práctica.

Considerando que el enemigo de mi enemigo es amigo, los americanos le compraron el territorio de Luisiana a Napoleón, quien con el dinero y sus ejércitos hizo lo que los americanos no podían hacer contra Inglaterra. Los americanos habían leído el capítulo 16 del “segundo tratado sobre el gobierno civil” de John Locke y entendían que la guerra de conquista no es legítima.

En 1870, Juan Bautista Alberdi escribió “El Crimen de la Guerra” donde comparte las críticas de Locke a la guerra de conquista, señalando a Alejandro, Julio Cesar y Napoleón como modelos a no ser imitados.

En 1776 cuando la Gran Bretaña perdió las colonias americanas que siguiendo ideas de Locke se independizaron, hubo dos posturas entre los británicos. Unos querían reemplazarlas por territorios a ser arrebatados por conquista a España en la América del Sur, y otros querían la emancipación de las colonias españolas para comerciar siguiendo las ideas de Adam Smith.

Las invasiones inglesas al Río de la Plata en 1806 y 1807 fueron el sueño de los que querían “el reemplazo de las colonias americanas” tratando de impresionar y convencer a los criollos, en lugar de entrar al Río de la Plata a sangre y fuego, con una gran matanza.
Manuel Belgrano le dijo en representación de los criollos a William Carr Beresford aquel famoso “con el viejo amo o ninguno” de manera absolutamente clara, y finalmente los patriotas revolucionarios lograron el apoyo de algunos británicos cercanos a las ideas de Locke y Adam Smith. Por ejemplo, San Martín junto a otros patriotas vino desde Londres con apoyo inglés.

En 1815 el Congreso de Viena organizado por Klemens von Metternich tras la derrota de Napoleón, se reorganizó Europa y todos los soberanos fueron restaurados en sus antiguos tronos. Los británicos liderados por George Canning ayudando a los patriotas sudamericanos impusieron la idea de mantener las colonias americanas fuera de la restauración absolutista, la cual en 1830 y 1848 sufrió duros golpes en Europa.

Luego de la Independencia Argentina, en 1820 el gobierno de Buenos Aires envió a David Jewett al mando del barco “La Heroína”, quien tomó las islas Malvinas formalmente el 6 de noviembre, como señala Andrew Graham – Yooll en “La colonia olvidada” Emece Editores, Buenos Aires 2000

En marzo de 1822, Estados Unidos reconoció la independencia de la Argentina. El quinto presidente James Monroe, apoyando la política de George Canning contraria a intervención de los europeos en América, dijo en el mensaje anual ante el Congreso americano el 2 de diciembre de 1823:”Los continentes americanos, en virtud de la condición libre e independiente que han asumido y mantenido, no han de ser considerados, en adelante, sujetos a colonización futura por ninguna de las potencias europeas”.

En 1825 Canning reconoció la independencia de la Argentina y firmo el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Reino Unido. El tratado ratificado el 19 de febrero en Buenos Aires y el 10 de mayo en Londres, incluyendo las Malvinas, pues no se objetaron las acciones de David Jewett al mando del barco “La Heroína” en 1820.

¿Por qué los británicos no tomaron las islas formalmente entre 1815 y 1833? Porque probablemente luego del fallecimiento de George Canning en 1827 cambiaron de idea para asegurarse la navegación hacia Australia y Nueva Zelanda. Tomarlas antes por la fuerza hubiera sido muy contradictorio con los esfuerzos ingleses de 1815 en el Congreso de Viena.

Cuando en 1829 Luís Vernet fue nombrado gobernador de las Islas Malvinas, el cónsul británico en Buenos Aires Woodbine Parish advirtió que su gobierno tenía un reclamo sobre la posesión de las islas. De igual modo cuando los británicos tomaron las islas en 1833, Manuel Moreno, ministro argentino en Londres realizó en junio de 1833 una protesta formal reclamando las islas.

En el Parlamento Británico, el diputado Malesworth dijo en julio de 1848, refiriéndose a los gastos que ocasionaban dichas islas.”Decididamente soy del parecer que esta inútil posesión se devuelva al gobierno de Buenos Aires que las reclama”.

De todos modos, las fronteras han sido movidas a cañonazos hasta el Tratado de Naciones Unidas de 1945 y esa forma de actuar era aceptada internacionalmente por todos. Sobran los ejemplos, Alsacia y Lorena han sido alemanas o francesas por medio de las guerras, Corea fue invadida por Japón y hasta Polonia fue conquistada por Hitler para lograr un espacio vital para Alemania.

El tratado de Las Naciones Unidas había prohibido la guerra de conquista, lográndose casi tres siglos después el sueño de John Locke. Pero no era para defender indefinidamente la situación de posguerra existente.
Hubo gestiones de todo tipo para resolver las situaciones coloniales, los protectorados, etc. Baste recordar el nacimiento del estado de Israel, y a Mahatma Gandhi logrando la independencia de India y Pakistán.

Por lo tanto los británicos debieron entrar en gestiones de descolonización, pero todos los kelpers querían el pasaporte británico, por lo que no se podía realizar “una descolonización hacia ciudadanos británicos” donde la residencia de extranjeros argentinos no estaba aceptada.

Malvinas estaba pobladas por kelpers (nativos nacidos en las islas) desde 1833, quienes además querían mantenerse como británicos. Antes de 1833 habían vivido en las islas españoles, franceses, argentinos, etc. y quizás hasta patagones, mapuches, tehuelches, onas, etc. pero ahora solo podían estar quienes el Reino Unido aceptara.

La descolonización sin nativos no británicos era contraria al mandato de Naciones Unidas, porque la limpieza étnica lograda con prohibiciones de residencia de argentinos no elimina de obligación de descolonizar.

Por supuesto los Kelpers como nativos merecen todo el respeto y sus derechos individuales deben ser considerados adecuadamente en las negociaciones de descolonización pendientes, mas allá de cómo haya actuado el Reino Unido. Además la invasión del general Galtieri es absolutamente inaceptable, y muchos la condenaron claramente, pero ello no librera al Reino Unido de la descolonización pendiente.

Probablemente este sea uno de los últimos escollos para eliminar el “derecho de guerra de conquista” como quería John Locke.

Autor: Italo Bretti

Nací en Montevideo en 1947. Crecí en Buenos Aires y me recibí de Maestro Normal Nacional en un colegio salesiano. Mi profesión es la ingeniería química. En 1973 egresé de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde también hice un postgrado de Seguridad e Higiene Industrial. Trabajé en industrias químicas, petroquímicas y petroleras. Me dedique al “analisis de riesgos industriales” y pronto me interesé en el analisis de la historia, la política y la actualidad. Creo que ayudando a reflexionar a la gente hay oportunidad de progresar sin violencia, la cual "no es la partera de la historia".

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